

Los virus son entidades no celulares de muy pequeño tamaño (normalmente inferior al del más pequeño procariota), por lo que debe de recurrirse al microscopio electrónico para su visualización. Son agentes infectivos de naturaleza obligadamente parasitaria intracelular, que necesitan su incorporación al protoplasma vivo para que su material genético sea replicado por medio de su asociación más o menos completa con las actividades celulares normales, y que pueden transmitirse de una célula a otra. Cada tipo de virus consta de una sola clase de ácido nucleico (ADN o ARN, nunca ambos), con capacidad para codificar varias proteínas, algunas de las cuales pueden tener funciones enzimáticas, mientras que otras son estructurales, disponiéndose éstas en cada partícula virásica (virión) alrededor del material genético formando una estructura regular (cápsida); en algunos virus existe, además, una envuelta externa de tipo membranoso, derivada en parte de la célula en la que se desarrolló el virión (bicapa lipídica procedente de membranas celulares) y en parte de origen virásico (proteínas).

Las partes fundamentales de un virus
son las siguientes:
1. Una molécula de ácido nucleico (ADN o ARN) pero nunca los dos juntos.
2. Una cápsida: es una envoltura que rodea al ácido nucleico y que está formada
por unas unidades llamadas capsómeros, Está formada por proteínas.
3. Envoltura: es una cubierta parecida a la membrana plasmática pero que solo la
presentan algunos virus.
4. Además de estas tres partes fundamentales, el virus posee un cuello
helicoidal.
5. También posee una serie de fibras que sirven al virus para adherirse.


Para explicar el ciclo vital de un
virus vamos a tomar como ejemplo un virus bacteriófago que como su nombre
indica, es el virus que afecta a una bacteria, estos ciclos pueden ser líticos
como el que vamos a ver a continuación o lisogénicos que consiste en que algunos
bacteriófagos se comportan de forma distinta cuando infectan a una bacteria. El
material genético que inyectan se integra dentro del ADN del huésped; se replica
de manera pasiva con éste, y lo hereda la progenie bacteriana. En una de cada
100.000 de estas células lisogénicas, el ADN viral se activa de forma espontánea
y comienza un nuevo ciclo lítico. El ciclo lítico sería el siguiente:
1. En primer lugar, el virus se adhiere a l pared de la bacteria gracias a las
fibras de su cola.
2. Gracias a su cuello helicoidal, el virus inyecta su información genética (
ADN o ARN) en el interior de la bacteria.
3. Esta información genética anula a la de la bacteria haciendo que en lugar de
replicarse el ADN de la bacteria gracias a los mecanismos de las bacterias, que
sea el ADB o ARN vírico el que sea reproducido sin control.
4. Los ribosomas de la bacteria, al ser proteínas, se ensamblan con el material
genético formando cápsidas nuevas, es decir, nuevos virus.
5. Cuando el crecimiento descontrolado de nuevos virus ejerce presión en el
interior de la bacteria, esta explota y estos virus van a infectar a nuevas
bacterias.


Pueden clasificarse en tres grandes grupos, atendiendo al tipo de organismos que afectan: fitófagos, cuando atacan a las plantas, las que determinan multitud de enfermedades: soófagos, cuando atacan a los animales, distinguiéndose entre estos los dermatropos, que afectan a la piel (viruela, herpes, sarampión), neurotropos, que afectan a las vías respiratorias (gripe, neumonitis), viscerotropos, que atacan a diversas vísceras (hepatitis víricas, etc.), etc. y los bacteriófagos, cuando atacan a los cultivos bacterianos, esta última categoría reviste gran interés, ya que ha permitido llevar a cabo una serie de experimentos que han conducido a dilucidar algunas de las muchas incógnitas en el campo de la genética molecular

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