
El microscopio óptico es un aparato que sirve para poder observar objetos u organismos microscópicos. El microscopio es la herramienta fundamental para la microbiología ya que el trabajo que ésta realiza no sería posible sin él. El microscopio óptico está basado en un sistema de lentes ópticas cuyo conjunto consigue el aumento visual adecuado para realizar el trabajo microbiológico. La noción de microscopio corresponde con los trabajos de Antón Van Leeuwenhoek. Los microscopio que éste utilizaba estaban basados unicamente en una lente convexa y pequeña sobre una plancha sobre la cual está colocada la muestra que se quiere examinar y así gracias al aumento de la lente fue posible el primer trabajo relacionado con la microbiología.

Respecto a la historia del
microscopio, en 1608 Jansen construyó un microscopio que no estaba basada en una
lente convexa como lo era el microscopio simple de Leeuwenhoek sino en dos
lentes convergentes. Tras los avances del microscopio, Kepler, en 1611 sugiere
la idea de crear un microscopio compuesto. Algún tiempo más tarde después de
muchísimos experimentos, Hooke en 1665 realizó un descubrimiento relevante y
fundamental en el transcurso de la biología, se trata del descubrimiento de la
célula. Hooke observó un corte de corcho y se dio cuenta de que estaba formado
por una serie de cavidades parecidas al los panales de las abejas. A estás
cavidades se le denominó celdas, pronto se dieron cuenta de que los seres vivos
también estaban formados por unas subunidades minúsculas y éstas más tarde
tomaron un nombre derivado del que antes poseeían que fue el de células. Y
Tras éste gran descubrimiento le siguió uno bastante importante protagonizado
por Leeuwenhoek que la primera observación de los protozoarios. Él mismo sería
el primero en observar las bacterias nueve años después. En 1828 Nicol
desarrolla la microscopia con luz polarizada. La utilización del microscopio se
hizo cada vez más común dentro de los científicos tanto, que en 1849 Quekett
publica un tratado práctico sobre el uso del microscopio. En 1838 Scheleiden y
Schwann propusieron la teoría celular, la cual establece que la célula es la
unidad estructural de todos los animales y plantas. Años más tarde los estudios
referidos a las células y por consecuencia a los tejidos animales y vegetales se
siguen perfeccionando, en ellos destaca el papel de Abbé, Retzius, Cajal... En
el año 1908 se desarrolla el microscopio de fluorescencia y en 1930 Lebedeff
diseña y construye el primer microscopio de interferencia. Los
perfeccionamientos acerca del microscopio y sus prestaciones continúan hasta la
actualidad. Tanto que en la actualidad es posible incluso conectar una cámara de
fotos digital para poder ver las imágenes instantáneamente en la pantalla de del
ordenador con la máxima calidad y nitidez y lo que es más importante: guardar la
imagen para poder verla tantas veces como se desee.

Las células son las unidades básicas de los seres vivos. La mayoría de ellas son de pequeño tamaño por lo que es indispensable el uso de instrumentos como los microscopios para su visualización. La exigencia del estudio de las estructuras celulares ha llevado a la invención y mejoramiento practico de esta herramienta muy utilizada en las disciplinas de la biología y la medicina incorporándose ahora en las ciencias exactas para la caracterización de muestras químicas.

OCULAR:
Lente situada cerca del ojo del observador. Amplía la imagen del objetivo.
OBJETIVO: Lente situada cerca de la preparación.
Amplía la imagen de ésta.
CONDENSADOR: Lente que concentra los rayos
luminosos sobre la preparación.
DIAFRAGMA: Regula la cantidad de luz que entra en
el condensador.
FOCO: Dirige los rayos luminosos hacia el
condensador.
SOPORTE: Mantiene la parte óptica. Tiene dos
partes: el pie o base y el brazo.
PLATINA: Lugar donde se deposita la preparación.
CABEZAL: Contiene los sistemas de lentes oculares.
Puede ser monocular, binocular,…..
REVÓLVER: Contiene los sistemas de lentes
objetivos. Permite, al girar, cambiar los objetivos.
TORNILLOS DE
ENFOQUE: Micrométrico que aproxima el enfoque y
micrométrico que consigue el enfoque correcto.


En primer lugar se debe colocar el
objetivo de menor aumento en posición de empleo y bajar la platina
completamente. Colocaremos la muestra sobre la pletina sujetándola con las
pinzas metálicas para que así no se mueva y podamos observarlo con claridad y
nitidez El siguiente paso es colocar la lente adecuada. Dependiendo del tipo de
preparado que vamos a utilizamos una lente de menor o mayor aumento. El
siguiente paso es realizar el enfoque para ello:
En primer lugar acercamos todo lo posible la lente al objetivo. Comenzamos a
mirar por el objetivo y a separar la lente hasta que la muestre se vea un poco
nítida, en esta situación, comenzamos a girar el macrométrico para hallar un
enfoque fino. El siguiente paso es el empleo del objetivo de inmersión, para
ello bajamos del too la platina. Bajamos totalmente el condensador para ver
claramente el círculo de luz que nos indica la zona que se va a visualizar y
donde vamos a tener que echar el aceite. Después, giramos el revolver hacia el
objetivo de inmersión dejándolo a medio camino entre éste y el de x40. Sobre el
círculo de inmersión colocamos una gota minúscula de aceite. Mirando
directamente al objetivo, subimos la platina lentamente hasta que la lente toca
la gota de aceite. En ese momento se nota como si la gota ascendiera y se
adosara a la lente. Tras esto, enfocamos cuidadosamente con el micrométrico. La
distancia de trabajo entre el objetivo de inmersión y la preparación es mínima,
aun menor que con el de 40x por lo que el riesgo de accidente es muy grande.

Hasta ahora se da uso en laboratorio de histología y anatomía patológica, la microscopía permite determinadas aplicaciones diagnósticas. Numerosas estructuras cristalinas, pigmentos, lípidos, proteínas, depósitos óseos, depósitos de amiloide etc.

El diseño de este instrumento es
distinto al del diagrama de más arriba y su utilidad es diferente, pues se
utiliza para ofrecer una imagen estereoscópica (3D) de la muestra. Para ello, y
como ocurre en la visión binocular convencional, es necesario que los dos ojos
observen la imagen con ángulos ligeramente distintos. Obviamente todos los
microscopios estereoscópicos, por definición, deben ser binoculares (con un
ocular para cada ojo), por lo que a veces se confunden ambos términos. Existen
dos tipos de diseño, denominados respectivamente convergente (o Greenough) y de
objetivo común (o Galileo).
El diseño convergente consiste en usar dos microscopios idénticos inclinados un
cierto ángulo uno con respecto a otro y acoplados mecánicamente de tal forma que
enfocan la imagen en el mismo punto y con el mismo aumento.
El microscopio estereoscópico es apropiado para observar objetos de tamaños
relativamente grandes, por lo que no es necesario modificar los objetos a ver,
ni tampoco lo es que la luz pase a través de la muestra. Este tipo de
microscopios permite una distancias que van desde un par de centímetros a las
decenas de ellos desde la muestra al objetivo, lo que lo hace muy útil en
botánica, mineralogía y en la industria como en medicina e investigación,
fundamentalmente en aplicaciones que requieren manipular el objeto visualizado.