

La microbiología es la rama de la
biología que se ocupa de las formas microscópicas de vida: los seres
unicelulares. Estudia ante todo los microorganismos, incluyendo su
identificación por medio de la taxonomía (método de clasificación de todos los
seres vivos en distintos reinos), así como sus características morfológicas
mediante su observación y su experimentación. Los microorganismos más comunes
dentro de la microbiología son los protozoos, algas, hongos, bacterias, virus y
richettsias, los cuales forman un gran grupo de organismos extremadamente
diversos, por lo que la microbiología se subdivide en varias disciplinas, como
virología, bacteriología, protozoología, y micología. Dentro de los reinos
taxonómicos que antes citábamos, la microbiología es la encargada de estudiar
tres reinos: el reino de las moneras, el reino de las protoctistas y el reino de
los hongos.
v El reino de las moneras lo incluyen los organismos procariotas (organismos unicelulares sin núcleo celular verdadero. Dentro de las moneras debemos señalar las bacterias (arquibacterias y eubacterias)

v El reino de las protoctistas lo engloban los protozoos y las algas:
v Los protozoos son organismos unicelulares con características animales los cuales pueden ser bastante perjudiciales para la salud. En ocasiones provocan enfermedades como por ejemplo, el tripanosoma que provoca la enfermedad del sueño o el plasmodio que provoca la malaria. Tanto las bacterias como los protozoos suelen provocar importantes enfermedades, el estudio de estos, es necesario para conocer las sustancias que neutralizan el ciclo biológico del microorganismo o lo destruye, por lo tanto la microbiología es imprescindible para el tratamiento de las enfermedades y constituye la base de muchos conocimientos biológicos.

v Las algas son organismos unicelulares posee clorofila y que por tanta al igual que las plantas realizan la fotosíntesis para obtener materia orgánica. Dentro de las algas cabe destacar las diatomeas. Las algas acuática, lo que conocemos como fitoplancton, sirven de alimento a numerosos animales acuáticos; por lo tanto, las algas cumplen un importante papel en los ciclos biológicos de los ecosistemas marinos. Se conocen casos de algas acuáticas superficiales, cuyo crecimiento desmesurado llega a contaminar las aguas, pero también existen otras que se caracterizan por eliminar el exceso de sales, convirtiendo el agua en mucho más potable para el consumo humano. Actualmente son estudiadas como posibles fuentes de alimento humano.

v El reino de los hongos están formado por estos organismos eucariotas que son unos magníficos descomponedores, los cuales procuran descomponer la materia orgánica en inorgánica para que pueda ser utilizada por las plantas. Estos organismos tienen reproducción asexual y se reproducen mediante esporas que si las condiciones ambientales lo permiten llegarán a germinar. Dentro de los hongos podemos destacar aquellos tan conocidos como el moho, las setas, la levadura, los líquenes, las micorrizas, y otros tan importantes como el famoso penicilium.

Pero quizá el campo más interesante dentro de la microbiología esté en la observación y estudio de los virus causantes fundamentales de las enfermedades, unos organismos que a pesar de los intentos por clasificarlos y conocer a fondo su comportamiento no dejan de ser unos desconocidos para los expertos ya que a causa de sus ambiguas características aún no se ponen de acuerdo en situarlos en seres vivos o inertes. El estudio de los microbios supone también un gran campo dentro de la microbiología.

A
pesar de los conocidos efectos perjudiciales provocados por microorganismos que
ya hemos citado: microbios, virus, bacterias, hongos... algunos de esto
microorganismos no dejan de ser absolutamente necesarios para el planeta,
favoreciendo algunos de ellos como las bacterias nitrificantes la fabricación de
aminoácidos por parte de las plantas. Algunos intervienen en los ciclos
biogeoquímicos y contribuyen en el mantenimiento del equilibrio biológico de la
biosfera, actuando en la desintegración de cadáveres, restos y excrementos de
animales y plantas, y convirtiéndolos en sustancias gaseosas o reciclándolos al
mundo mineral. La levadura interviene en la importante fermentación alimenticia
del pan y de las bebidas alcohólicas.
Otras bacterias son imprescindibles para la fabricación del yogur, la leche o la
mantequilla, a esta bacteria se le denomina lactobacilus. Y que decir tiene de
la importante acción de hongos como el penicilium para la industria farmaceútica
en la fabricación de un antibiótico tan imprescindible como la penicilina. El
estudio microbiológico es fundamental para el conocimiento de la vida, para
empezar a comprender la vida a gran escala es necesario primero tomar referencia
de los microorganismos iniciales y a la vez tan fundamentales para el proceso
biológico posterior. El estudio de los microorganismos ha contribuido de forma
extraordinaria al mejor conocimiento de muchos procesos fisiológicos,
bioquímicos y genéticos que transcurren en sus células, como los fenómenos de
replicación y trascripción del ADN o la síntesis de proteínas, y que han
proporcionado las pistas para realizar numerosas investigaciones en células más
complejas de organismos superiores. Por ello, no son únicamente utilizados y
estudiados por los microbiólogos, sino también por los bioquímicos, genéticos,
citólogos y ecólogos.

Consiste en la utilización de los microorganismos o de algunos de sus productos para la obtención de productos útiles, entre los que se encuentran bebidas, alimentos fermentados, medicamentos, proteínas, anticuerpos, etc. y para ello hace uso de las tecnologías más modernas que se utilizan en la investigación.
Para poder estudiar los microorganismos de forma adecuada es necesario conocer los elementos nutritivos y las condiciones físicas necesarias para su crecimiento y así poder cultivarlos en el mismo laboratorio.
Estudios de este tipo han establecido las condiciones físicas más influyentes para el desarrollo favorable de los microorganismos destaca la temperatura (en relación a la cual existen microorganismos mesófios, termófilos y psicrófios), el pH del medio (típicamente ácido para los hongos y neutro para las bacterias), y la utilización de oxígeno (con una gama de microorganismos que se extiende desde las bacterias aerobias estrictas hasta las anaerobias estrictas).
Los medios de cultivo se utilizan principalmente en bacteriología. Su desarrollo está basado en el estudio del metabolismo y las necesidades nutritivas de las bacterias. Existen, por lo tanto, numerosos medios que pueden modificarse en cada caso, según las exigencias de los microorganismos estudiados.
Según su composición se clasifican en
agares (agar nutritivo, agar-gelatina, agar-almidón, agar-triptona-soja, agar
Levine y agar caseina, éste último consiste en leche descremada), caldos (caldo
glucosado, lactosado, sacarosado, nitratado, etc.), entre otras soluciones
nutritivas.
Según su utilización se clasifican en generales, cuando sirven para el
mantenimiento de muchos tipos de organismos y constan simplemente de una fuente
nitrogenada, una fuente carbonatada y sales minerales. Otros son medios
especiales donde se realizan pruebas bioquímicas, que sirven para la
identificación y caracterización de los microorganismos, muy utilizados en el
caso de las bacterias. También existen medios enriquecidos con suero, vitaminas
o extractos de tejidos vegetales o animales, que permiten el crecimiento de
microorganismos heterótrofos muy exigentes. Por último, los medios selectivos
son muy utilizados para el aislamiento de los microorganismos; suelen llevar
algún componente que inhiben el crecimiento de ciertos microorganismos, por ello
es necesario conocer previamente al germen que se desea buscar.
Los medios de cultivo pueden emplearse
para realizar observaciones macroscópicas. Con ellas se obtiene información
sobre los diversos aspectos morfológicos macroscópicos para diferenciar las
colonias y tipos de crecimientos de distintas estirpes microbianas.

Los microorganismos fueron observados
por primera vez por Antony van Leeuwenhoek mediante del microscopio. En el siglo
XVIII, realizándose ciertos experimentos donde se observaba la aparición o no de
microorganismos en frascos sellados con caldos de cultivos hervidos en su
interior. Fue en 1768 cuando el clérigo y naturalista italiano Lázzaro
Spallanzani quien demostró que la aparición de esos microorganismos se producía
solo cuando los recipientes no eran lo suficientemente calentados como para
matar a todos los seres vivos, pero las creencias populares de la época apoyaban
la idea de Needham, el cual afirmaba la existencia de un principio activo
generador de vida que podía ser destruido si el fluido se calentaba a
temperatura muy alta.
A Louis Pasteur se le considera el padre de la microbiología. Estudió el
problema del origen de la vida y realizó experimentos utilizando matraces con
cuello de cisne. Demostró, de forma concluyente, que el aire es una fuente común
de microorganismos y que éstos aparecían solo por causa del aire contaminado y
no espontáneamente. Después de la publicación de los trabajos de Pasteur,
prácticamente no apareció ningún otro informe sobre la generación espontánea.
Con su trabajo quedó bien demostrada la idea de la biogénesis.
También realizó importantes estudios determinando el papel de las bacterias en
las fermentaciones y en las enfermedades.
Louis Félix Terrier (1837-1908) el primero en utilizar ropa e instrumentos estériles en sus actividades médicas, y el alemán Robert Koch (1843-1910) desarrolló técnicas bacteriológicas e ideó diversos métodos para la fijación de las bacterias. Mostró por primera vez en 1882 el bacilo de la tuberculosis, proporcionando las bases para el control de la enfermedad.
Otros nombres importantes son los de
Klebs, Metchnikoff, Roux, Chamberland, Calmette, Löffler, Jaime Ferrán, etc.
A finales del siglo XIX y principios del XX se conocían ya específicamente las
bacterias patógenas que causaban las distintas enfermedades y se desarrollaron
nuevas y diversas técnicas, así como métodos de laboratorio con el objetivo de
detectar el lugar donde están presentes los microorganismos, su diversidad, sus
capacidades y la forma de controlarlos. También por esta época se terminaron de
estudiar los ciclos del nitrógeno, del azufre y del carbono, gracias a los
conocimientos que ya se tenían sobre las bacterias del suelo y del agua. En la
segunda mitad del siglo XX se obtienen espectaculares avances en la
identificación de los microorganismos patógenos, las toxinas bacterianas, el
desarrollo de métodos de control, los antibióticos, etc. Los microorganismos se
han utilizado eficazmente en la industria y en la agricultura para la obtención
de productos alimenticios y comerciales.
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