|

|
Observación de células sanguíneas
MATERIALES:
Microscopio
Portaobjetos
Mechero de alcohol
Lanceta estéril
Cubeta de tinción
Frasco lavador
Alcohol absoluto
Hematoxilina
Eosina
TÉCNICA:
Con la lanceta estéril realizar una punción en un pulgar.
Depositar una gota de sangre en la parte central de un portaobjetos.
Colocar un portaobjetos como indica el dibujo y deslizarlo sobre toda la
superficie del porta de manera que se pueda obtener una fina película de
sangre.
Colocar el frotis de sangre sobre la cubeta de tinción y añadir unas gotas
de alcohol absoluto y dejar que el alcohol se evapore para fijar la
preparación.
Cubrir con unas gotas de hematoxilina y dejar actuar durante 15 minutos.
Evitar la desecación del colorante agregando más líquido.
Lavar la preparación y añadir unas gotas de eosina dejándola actuar 1
minuto.
Volver a lavar hasta que no queden restos de colorante.
Dejar secar aireando el porta o bien al calor muy lento de la llama del
mechero.
Observar al microscopio.
OBSERVACIÓN MICROSCÓPICA:
Al microscopio se verán con un dominio predominante los
glóbulos rojos, hematíes o eritrocitos teñidos de color rojo por la eosina
(foto). No tienen núcleo y son más delgados por el centro que por los
bordes.
Los glóbulos blancos o leucocitos se identifican fácilmente por la presencia
de núcleo, teñido de morado por la hematoxilina. Hay varias clases de
leucocitos:
Linfocitos: de tamaño aproximado al de los glóbulos rojos, tienen un
solo núcleo que ocupa casi todo el glóbulo.
Monocitos: son los leucocitos mayores, poco frecuentes normalmente,
núcleo grande, redondo, son los más móviles y su función principal es la
fagocitosis.
Polimorfonucleares: núcleo fragmentado o arrosariado. Pueden ser
eosinófilos, con abundantes granulaciones teñidas de rojo por la eosina,
neutrófilos y basófilos.
Las plaquetas no son visibles ya que precisan una técnica especial de
tinción

|

Anterior |

Siguiente |