2. OBJETIVOS GENERALES DEL BACHIL: “adecuación e INTERPRETACIÓN".

El Bachillerato se concreta en la LOGSE como una etapa educativa de dos años de duración, y forma la parte de la Educación Secundaria no obligatoria. Su organización se recoge en la Sección Segunda del Capítulo III del Título Primero de dicha Ley, arts. 25 a 29.

En el art. 25 se afirma que “el Bachillerato proporcionará a los alumnos una madurez intelectual y humana y los conocimientos y habilidades que les permitan desempeñar sus funciones sociales con responsabilidad y competencia. Asimismo, les capacitará para acceder a la Formación Profesional de Grado Superior y a los estudios universitarios” (también en el art. 2º del Decreto 126/1.994 de 7 de Junio –BOJA de 26 de jul.-).

De estas finalidades, deriva el carácter propedéutico y terminal de esta etapa. El Bachillerato tiene un carácter de preparación para estudios posteriores; pero ello no significa convertirlo en un simple prólogo de la Universidad, ni trasladar a la Educación Secundaria postobligatoria esquemas científicos y didácticos específicos de niveles superiores. Se trata, más bien, de adoptar unos planteamientos que, siendo coherentes con los de la etapa educativa anterior, contribuyan a profundizar y ampliar los conocimientos desarrollados, e incorporar la perspectiva analítica propia de las disciplinas científicas, así como un mayor rigor en la formulación del conocimiento.

El Bachillerato tiene, además, una función terminal, un valor educativo en sí mismo. Ofrece el nivel superior de cualificación general que la actual sociedad demanda a sus ciudadanos. La formación que proporciona tiene interés tanto por las posibilidades de promoción laboral, como por ampliar el propio bagaje cultural.

Otro aspecto que define al Bachillerato es el equilibrio entre comprensividad y diversidad.

La comprensividad supone la garantía de que todos los alumnos van a tener acceso a un tronco cultural básico y común. Se expresa en los objetivos generales de etapa, que son comunes a todas las modalidades y a las materias que las configuran, y confieren la unidad necesaria al currículo de dicha etapa.

La diversidad apunta a la posibilidad de ofrecer una respuesta educativa ajustada a la progresiva diferenciación de intereses, aptitudes y posibilidades del alumnado. La atención a la diversidad se concreta, por una parte, en las distintas modalidades del Bachillerato y en los itinerarios dentro de cada una de ellas. Por otra parte, el currículo abierto y flexible permite unas programaciones de aula diversas que respondan a las características y a los intereses de los alumnos. Finalmente, la optatividad posibilita profundizar en una determinada opción, o bien abordar temáticas más generales y menos especializadas.

El nuevo Bachillerato trata de corregir la orientación excesivamente academicista que había caracterizado esta etapa, para dar entrada a elementos formativos relativos a la actividad técnico-profesional. El ritmo de cambios tecnológicos que se producen en nuestra sociedad, y el hecho de que el Bachillerato es la vía que conecta los dos niveles de la Educación Técnico-Profesional justifican esta nueva orientación.

Las claves para comprender la presencia de la materia de Latín en el currículo del Bachillerato son, pues, manifiestas:

  El estudio del latín contribuye a una reflexión sobre los distintos elementos de las lenguas y sus estructuras lingüísticas. Incide en la reflexión sobre el lenguaje escrito como un lenguaje dotado de unas características morfosintácticas específicas que, por tratarse de una lengua flexiva, origen de las modernas lenguas romances, permite perfeccionar las capacidades lingüísticas de los alumnos.    

  El latín aporta a la formación del alumnado el conocimiento de las bases lingüística, histórica y cultural de la civilización occidental, contribuyendo por ello a una mejor comprensión de la realidad en que vive.

Así pues, lengua y cultura son los dos pilares en los que se apoya la presencia del Latín en la modalidad de Humanidades y Ciencias Sociales. Y ello se explica perfectamente: en cuanto a la lengua, porque el estudio del Latín aporta a la formación de los alumnos una preparación especial para el mejor conocimiento de su propia lengua y de otras lenguas modernas en tres aspectos esenciales:

  Léxico: El conocimiento del léxico latino, base del léxico de las lenguas romances,  y de sus procedimientos de composición y derivación preparará al alumno para un mejor uso de su propia lengua y de otras lenguas romances.   

  Lingüístico: El conocimiento del origen latino de muchas de las estructuras que el alumno utiliza en su lengua materna contribuirá a un uso mejor y más preciso de las mismas. La diferente estructura de la lengua latina en bastantes aspectos ayudará al alumno a acometer una profunda renovación en sus enfoques gramaticales, situando así de una forma mucho más precisa conceptos y nociones lingüísticas de su propia lengua.          

  Literario: El contacto directo con textos latinos le descubrirá múltiples procedimientos literarios que podrá identificar y analizar con precisión en autores en propia lengua, sin olvidar el fomento de capacidades que ello supone para la propia creación.     

Y, por otra parte, con el conocimiento de la historia y la cultura latinas, los alumnos tendrán la posibilidad de apreciar con mayor profundidad la pervivencia y universalidad del legado de Roma, de sus logros y de los valores que, aún vigentes, contribuyó a expandir por toda Europa.

Las capacidades que se pretende que los alumnos desarrollen con el Latín de Primero de Bachillerato, es decir, los objetivos de la materia, no pueden plantearse de forma aislada del conjunto de objetivos que marca la LOGSE para todo el Bachillerato. Se hace necesario, pues, concretar los objetivos de nuestra materia teniendo presente los objetivos generales que la LOGSE marca para el Bachillerato.

El art. 26 de la LOGSE y, concretamente para Andalucía, el artículo 4º del Decreto 126/1994 de 7 de Junio –BOJA de 26 de jul.-) indican las capacidades que el Bachillerato ha de contribuir a desarrollar en los alumnos; dichas capacidades u “objetivos generales de la etapa” deben adecuarse al contexto socioeconómico y cultural del centro y a las características del alumnado, teniendo en cuenta lo establecido en el Proyecto de Centro. La interpretación de cada uno de estos objetivos tiene que repercutir en la elaboración de las “Programaciones Iniciales” correspondientes a las distintas materias: criterios de evaluación y promoción, principios metodológicos, enfoque de contenidos, etc.

El Departamento Didáctico de Latín asume la interpretación que acompaña a cada objetivo en el siguiente cuadro:

OBJETIVOS GENERALES

INTERPRETACIÓN

DE LAS CAPACIDADES IMPLÍCITAS

a) Profundizar en el conocimiento de la lengua castellana, con atención a las peculiaridades del habla andaluza y al desarrollo de la competencia lingüística necesaria para comprender y producir mensajes orales y escritos, adecuados a diferentes contextos, con propiedad, autonomía y creatividad.
  1. Comprender y valorar críticamente el sustrato que subyace en el idioma.

  2. Comprender y elaborar mensajes ajustados a diferentes intenciones y contextos comunicativos, con el empleo de las posibilidades y los recursos expresivos del lenguaje de forma autónoma y creativa.

  3. Obtener, seleccionar y analizar críticamente la información procedente de fuentes diversas, contrastándola y valorando su utilidad en función de las finalidades previstas.

  4. Mostrar inquietud por mejorar y progresar en las propias capacidades expresivas.

  5. Desarrollar estrategias para elaborar y transmitir informaciones de forma estructurada y ajustada al método de las distintas materias.

  6. Conocer y utilizar correctamente el habla andaluza como vehículo de expresión propio de la comunicación cotidiana en Andalucía, respetarla y valorarla.

b) Expresarse con fluidez y corrección en una lengua extranjera, así como comprender y comunicar mensajes orales y escritos en una segunda lengua extranjera.
  1. Obtener la información global y específica de producciones orales y escritas, captando el sustrato cultural propio de la sociedad en que se produce.

  2. Dominar los recursos expresivos básicos y utilizarlos con precisión y autonomía en diferentes contextos e intenciones comunicativos.

  3. Mostrar interés por progresar en el dominio de la lengua, manifestando inquietud por actualizar los conocimientos y utilizarlos reflexivamente para controlar y corregir las propias producciones.

c) Desarrollar hábitos de vida saludable, especialmente los que se relacionan con la práctica habitual del ejercicio físico y el deporte, comprendiendo y valorando la incidencia que tienen diversos actos y decisiones personales en la salud individual y colectiva.
  1. Conocer y valorar críticamente las repercusiones que sobre la salud y la calidad de vida tienen determinadas prácticas (vida sedentaria, dieta desequilibrada, consumo de drogas...), y adquirir unos hábitos relacionados con el ocio constructivo y con la práctica regular del ejercicio físico y deportivo.

  2. Comprender el funcionamiento del cuerpo humano, de manera que contribuya a una mejor aceptación de los cambios propios de la adolescencia que facilite el desarrollo de una sexualidad sana y responsable.

  3. Adquirir un comportamiento responsable en la vía pública tanto en la condición de peatón, como en la de conductor (sobre todo de motocicletas).

d) Analizar y valorar críticamente las realidades del mundo contemporáneo y los antecedentes y factores que influyen en él.
  1. Caracterizar las sociedades humanas como realidades complejas, a través de la identificación de la pluralidad de modelos organizativos, el análisis de la diversidad de factores implicados y la valoración de la riqueza de los distintos sistemas culturales.

  2. Desarrollar la sensibilidad ante las desigualdades que afectan a las personas y a los pueblos en la actualidad, y rechazar cualquier tipo de violencia o discriminación, valorando la libertad, la justicia y la vida de los seres humanos.

e) Comprender los elementos fundamentales de la investigación y del método científico, utilizándolos con cierto rigor en el estudio de los objetos de conocimiento específicos de las diferentes disciplinas y en situaciones relacionadas con la experiencia cotidiana, personal o social.
  1. Adquirir unas estrategias de razonamiento y trabajo que favorezcan una autonomía intelectual y permitan a los alumnos controlar y regular sus propios procesos de aprendizaje.

  2. Ser riguroso, preciso y sistemático en el trabajo de los contenidos específicos de las diferentes materias, y en el análisis y en la valoración de situaciones de su entorno o de la sociedad en general.

  3. Familiarizarse con la manera habitual del trabajo científico y de la elaboración del conocimiento, huyendo de la improvisación y de la superficialidad y desarrollando actitudes de reflexión en la búsqueda de la verdad.

  4. Adquirir capacidades para identificar y definir problemas, formular y verificar hipótesis, y establecer, argumentar y contrastar conclusiones en relación con los distintos campos del conocimiento.

f) Posibilitar una madurez personal, social y moral que les permita actuar de forma responsable y autónoma, valorando el esfuerzo, la capacidad de inicitativa y la superación de las dificultades.
  1. Ser capaz de adquirir compromisos en el estudio, en la relación social, consigo mismo; poner los medios para llevarlos a cabo, y asumir las responsabilidades que conlleven.

  2. Adoptar una actitud positiva y tenaz hacia la superación de las dificultades, desarrollar estrategias para la resolución de conflictos, y abrirse a las aportaciones y sugerencias de otros, así como a la ayuda y a la solidaridad hacia los demás.

  3. Afianzar la identidad y la autoestima personal, mostrando inquietud por indagar en el sentido último de las cosas y de la propia existencia, y adoptar un sistema ético de valores que permitan el crecimiento personal y social.

g) Analizar los mecanismos básicos que rigen el funcionamiento del medio físico y natural, valorar las repercusiones que sobre él tienen las actividades humanas y participar de forma solidaria en el desarrollo, la defensa, la conservación y la mejora del medio socionatural.
  1. Comprender el funcionamiento del medio físico y natural para poder analizar y valorar la incidencia que sobre él tiene la actividad humana.

  2. Asumir actitudes responsables y comprometidas en la conservación y en la mejora del entorno social, y un conocimiento fundamentado de su problemática.

  3. Adoptar hábitos de consumo racional, y mostrar actitudes solidarias hacia los colectivos más desprotegidos. Debe valorarse la importancia de participar en iniciativas solidarias.

  4. Consolidar una conciencia clara sobre la importancia de la conservación del patrimonio social y cultural, y mostrarse críticos hacia modelos de desarrollo basados en la explotación abusiva de los recursos.

h) Conocer y valorar el patrimonio natural, cultural e histórico de Andalucía, y contribuir a su conservación y mejora. Así como entender la diversidad lingüística y cultural como un derecho y un valor de los pueblos y de los individuos, en el marco de su inserción en la diversidad de comunidades del Estado español y en la Comunidad de Naciones.
  1. Desarrollar en los alumnos la conciencia de pertenecer a una comunidad e implicarle como ciudadano activo en los proyectos y en las iniciativas culturales de su comunidad.

  2. Fomentar una actitud favorable hacia el conocimiento y la valoración del patrimonio andaluz. Para ello, debe adquirir compromisos relacionados con la conservación y la mejora de esa riqueza cultural.

  3. Entender la diversidad lingüística y cultural como un derecho y un deber de los pueblos y de los individuos; valorarla como elemento enriquecedor de su patrimonio y reconocer la riqueza personal que representa la relación con personas pertenecientes a otras culturas y a otras lenguas.

i) Dominar los conocimientos científicos y tecnológicos fundamentales y las habilidades básicas propias de la modalidad escogida, así como sus aplicaciones e incidencia en el medio físico, natural y social.
  1. Captar la organización y la estructura de los contenidos de las distintas materias, estableciendo relaciones entre ellos y con otros conocimientos, y utilizarlos eficazmente en las situaciones pertinentes; así como para realizar nuevos aprendizajes.

  2. Conocer las técnicas y los procedimientos propios del trabajo intelectual en las distintas materias, seleccionarlos conscientemente en función del objetivo previsto y aplicarlos correctamente, con la autorregulación del proceso seguido.

  3. Desarrollar el sentido crítico respecto al progreso científico y técnico, con la valoración ponderada de su contribución a la mejora de la calidad de vida y con el rechazo a posibles aplicaciones que atenten contra las personas o el entorno.

j) Desarrollar la sensibilidad artística y literaria como fuente de formación y enriquecimiento cultural.
  1. Conocer los diferentes códigos y las técnicas propios de la expresión artística y literaria, y saberlos identificar y valorar en una obra.

  2. Mostrar inquietud por enriquecer la formación que se posee y actualizarla, interesándose por las innovaciones y las nuevas tendencias que aparecen en la sociedad.

  3. Disfrutar de la obra artística o con la lectura, y desarrollar el sentido crítico para captar los valores que encierran o para dar argumentos contra el fraude, la mediocridad u otro tipo de carencias.

k) Conocer las creencias, las actitudes y los valores básicos de nuestro patrimonio cultural para valorarlos críticamente y poder actuar de forma autónoma desarrollando actitudes solidarias, tolerantes y que promuevan la igualdad frente a todo tipo de discriminaciones.
  1. Conocer las creencias, las actitudes y los valores básicos de nuestra tradición y patrimonio cultural, identificarlos en sus manifestaciones cotidianas y valorarlos con rigor.

  2. Asumir los valores propios de la sociedad que les rodea, y desarrollar una progresiva autonomía moral que les permita elegir sus propios códigos éticos y morales, y comprometerse con ellos.

  3. Apreciar la herencia cultural recibida y asumir compromisos responsables de mejora de uno mismo y del entorno de relación, de modo que la solidaridad, la tolerancia, etc., se conviertan en práctica habitual en su vida cotidiana.