Uno de los principios básicos que ha de tener en
cuenta la intervención educativa en el contexto de la LOGSE es el de la individualización, consistente en que
el sistema educativo ofrezca a cada alumno la ayuda pedagógica que este
necesite en función de sus motivaciones, intereses y capacidades de
aprendizaje. Surge de ello la necesidad de atender esta diversidad en un momento, el Bachillerato, en que las diferencias
personales en capacidades específicas, motivación e intereses suelen estar
bastante definidas. La propia organización de la enseñanza en el Bachillerato
permite que los propios alumnos den respuesta a esta diversidad mediante la
elección de modalidades, itinerarios y optativas. No obstante, desde las
propias materias es conveniente dar respuesta a un hecho constatable: la diversidad
de intereses, motivaciones, capacidades y estilos de aprendizaje que los
alumnos manifiestan. Es preciso entonces tener presente los diferentes estilos
de aprendizaje de los alumnos y adoptar las medidas oportunas para dar
respuesta a esta diversidad.
Entre los diferentes estilos de aprendizaje que
podemos encontrar en los alumnos, hemos de tener en cuenta los siguientes:
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ESTILOS DE APRENDIZAJE EN LOS ALUMNOS |
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| Reflexivo |
Se detiene en el análisis de un problema.
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| Impulsivo | Responde muy rápidamente. |
| Analítico |
Pasa lentamente de las partes al todo. |
| Sintético | Aborda el tema desde la globalidad. |
| Nivel de atención |
Unos alumnos trabajan con periodos largos y
otros necesitan descansos. |
| Tipo de refuerzo |
Unos alumnos necesitan ser reforzados
constantemente y otros no.
|
| Agrupamiento |
Unos alumnos prefieren trabajar solos, y otros, en pequeño o gran grupo. |
Dar respuesta a esta diversidad no es tarea fácil,
pero sí necesaria, pues la intención última de todo proceso educativo es lograr
que los alumnos alcancen los objetivos propuestos. Ya se han apuntado a lo
largo de esta programación algunos procedimientos para acometer esta tarea. En
el apartado anterior mencionábamos como actividades
de conocimientos previos:
– Debate
y actividad pregunta-respuesta sobre el tema introducido por el profesor, con
el fin de facilitar una idea precisa de dónde se parte. Para ello se pueden
revisar las cuestiones gramaticales en relación co la lengua mejor conocida por
los alumnos, la propia, o se puede comentar un texto en castellano o en latín,
según corresponda, etc.
– Repaso de las nociones ya vistas con anterioridad y consideradas
necesarias para la comprensión de la unidad, tomando nota de las lagunas o
dificultades detectadas.
– Introducción de cada aspecto lingüístico,
siempre que ello sea posible, mediante las semejanzas o pervivencia de los
mismos en la lengua propia del alumno.
Con esto adoptamos un
excelente punto de partida, el conocimiento y constatación de la variedad de
conocimientos, para poder darle respuesta. En las actividades de consolidación mencionábamos:
– Realización de ejercicios apropiados y lo abundantes y variados
que sea preciso, con el fin de afianzar los contenidos lingüísticos, culturales
y léxicos trabajados en la unidad.
Esta variedad de ejercicios
cumple asimismo la finalidad que estamos estudiando. En las actividades de recuperación-ampliación, decíamos:
– Con
el fin de atender a aquellos alumnos que planteen problemas en la asimilación
de los diversos contenidos, se prepararán ejercicios de dificultad graduada y
breves para los temas lingüísticos y léxicos; para los temas culturales se les
pedirá la realización de breves lecturas y esquemas de las mismas, siempre
acompañadas de la ayuda del profesor.
– Mientras se realizan estas actividades de
recuperación, aquellos alumnos que hayan alcanzado satisfactoriamente los
contenidos propuestos, realizarán tareas preparadas de antemano para
profundizar en los mismos, como realización de pequeños trabajos de
investigación sobre temas culturales, lecturas complementarias y ampliación de
léxico de la propia lengua relacionado con el tema, mediante diccionarios,
enciclopedias o textos apropiados.
Con esto
atendemos, no sólo a los alumnos que presentan problemas en el proceso de aprendizaje,
sino también a aquellos que han alcanzado en el tiempo previsto los objetivos
propuestos.
Las distintas
formas de agrupamiento de los alumnos y su distribución en el aula influyen sin
duda en todo el proceso. Entendiendo el proceso educativo como un desarrollo
comunicativo, es de gran importancia tener en cuenta el trabajo en grupo, que se aplicará en función de las actividades que
se vayan a realizar, concretamente en los procesos de análisis y comentario de
textos, pues consideramos que la puesta en común de conceptos e ideas
individuales genera una dinámica creativa y de interés en los alumnos.
Se concederá,
sin embargo, gran importancia en otras actividades al trabajo personal e individual, en concreto se aplicará en las
actividades de síntesis/resumen y en las actividades de consolidación, así como
en las de recuperación y ampliación, aunque para estas últimas en ocasiones
también se realicen convenientes agrupaciones de alumnos, de manera que los más
adelantados ayuden a los recuperables a conseguir los niveles mínimos.
Hemos de acometer, pues, el
tratamiento de la diversidad en el Bachillerato desde dos vías:
1. La atención a la diversidad en la programación de los contenidos, presentándolos en dos fases: la
información general y la información básica, que se tratará mediante esquemas,
resúmenes, paradigmas, etc.
2. La atención a la diversidad en la programación de las actividades. Las actividades constituyen un excelente instrumento de atención a las diferencias individuales de los alumnos. La variedad y abundancia de actividades con distinto nivel de dificultad permiten adaptarse, como hemos dicho, a las diversas capacidades, intereses y motivaciones.